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10 junio 2026 / 08:57
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Las playas españolas podrían perder entre 60 y 80 metros de superficie.

Durante décadas, las playas españolas han sido uno de los grandes reclamos turísticos del país. Sin embargo, los expertos llevan tiempo advirtiendo de una amenaza que avanza lentamente y que podría transformar por completo muchos de esos paisajes antes de que termine el siglo.

La previsión es contundente. Las playas españolas podrían perder entre 60 y 80 metros de superficie de media para el año 2100 debido a la subida del nivel del mar y a la creciente erosión costera. Según explica el director del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria, Raúl Medina Santamaría, la clave está en un problema tan sencillo como preocupante: sale más arena de la que entra.

Buena parte de esa arena llega tradicionalmente a través de los ríos, que actúan como auténticas autopistas naturales hasta la costa. Sin embargo, infraestructuras como las presas dificultan ese transporte. A ello se suman los puertos, que alteran el movimiento natural de los sedimentos entre unas playas y otras, así como paseos marítimos, viviendas y otras construcciones que limitan la evolución natural del litoral.

El problema afecta a prácticamente toda España, aunque cada comunidad autónoma presenta retos diferentes. En Galicia, los esfuerzos se centran en la recuperación de dunas degradadas en espacios como Corrubedo o la playa de Samil. Asturias, pese a conservar uno de los litorales menos transformados del país, también afronta un aumento de la erosión y el retroceso de la costa.

Más al este, Cantabria observa con preocupación las inundaciones cada vez más frecuentes en zonas bajas como la ría y el estuario de Santoña o la bahía de Santander. En el País Vasco, algunos estudios advierten de que una parte importante de sus playas podría verse seriamente afectada por la subida del nivel del mar.

La situación tampoco pasa desapercibida en el Mediterráneo. Cataluña ha sufrido en los últimos años temporales que han acelerado la pérdida de arena y el deterioro de sistemas dunares. En la Comunidad Valenciana, localidades como Almassora, Nules, Moncófar, Tavernes de la Valldigna o Denia muestran señales evidentes de erosión.

Murcia mantiene el foco sobre La Manga, mientras que Andalucía observa con inquietud la evolución de enclaves como Matalascañas, El Portil, Sanlúcar de Barrameda o Los Caños de Meca. Baleares tampoco escapa a esta tendencia y algunos informes prevén retrocesos significativos de sus playas. En Canarias, la pérdida progresiva de costa natural y la presión urbanística aumentan la vulnerabilidad de numerosos municipios costeros.


 

Lunes, 08 de Jun de 2026

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